Parece que a Gasol le ha sentado bien su nominación para el All Star. Desde que se conoció la noticia ha encadenado dos actuaciones sobresalientes: 31 puntos y 12 rebotes con los Lakers en el Staples Center y la canasta decisiva que dio el tirunfo anoche frente a Golden State. Pau está con ganas, quizá porque sabe que, pese a todo, aún sigue habiendo escépticos en Memphis que le consideran menos estrella de lo que realmente es. Demostración indudable de esa división de opiniones es que el periódico local, el Commercial Appeal, abriera un debate sobre el tema (¿Merece Pau estar en el All Star?) en lugar del típico buzón de felicitaciones por ser el primer grizzlie que acude a la fiesta de las estrellas.

Como la evidencia es tozuda, en Madrid, Memphis o Madagascar, los columnistas de ese diario comienzan a dar su brazo a torcer, e incluso piden a ciertos sectores de la afición de los Grizzlies que suavicen sus críticas a Gasol. ¿Ah, pero aún hay quien le critica? ¿Qué más necesitan para convencerse? Como acertadamente resume Don Wade en su columna, hace tiempo que Pau es lo mejor que le ha ocurrido a esa franquicia, aunque por lo visto algunos aún crean que por pagar sus abonos en el lateral de pista puedan exigir que el mismísimo Michael Jordan les sirva la cocacola en el descanso. Y que un chaval de Sant Boi, España, nunca será suficiente para Memphis, Tennessee, la patria chica de Elvis, aunque en memphis, Tennessee no hubieran visto en directo un sólo partido de play-off hasta que el de Sant Boi, España, aterrizó por ahí.

La frase del día, sin embargo, pertence a alguien que sí sabe de baloncesto. Para que Pau metiera anoche la canasta decisiva contra los Warriors, Mike Fratello utilizó una vieja jugada que introdujo Hubbie Brown hace dos o tres años. Pau recibió en la línea de tres puntos, dribló y soltó un semigancho que decidió el partido. Para el cronista del Commercial Appeal el mérito estaba en la jugada y no en el jugador, hasta que un compañero de Gasol, Shane Battier, con su excelente verbo demostró al reportero que una cosa es escribir y otra distinta entender de baloncesto (¿les suena?): "Sí, es una gran jugada, pero no funciona si no tienes un español de más de 2,13 metros"