Hace un año, Fran Vázquez tuvo en sus manos dar el salto de forma estelar a la NBA. El número 11 con el que fue seleccionado en el draft por los Magic de Orlando así parecía garantizarlo. Sin embargo, como ya hemos comentado en este blog, el pívot gallego hizo casos a consejeros poco recomendables y decidió desairar a la NBA y quedarse en España, al calor de la acomodaticia oferta del nuevo rico del momento, el Akasvayu Girona.

Hoy, según El Mundo Deportivo, la inmobiliaria gerundense quiere deshacerse del pívot gallego, y trata de colocárselo al Barça. Al parecer, Akasvayu se daría con un canto en los dientes si recuperase lo que le costó la inversión, y el Barça sólo aceptaría si el jugador estuviera dispuesto a rebajar sus pretensiones económicas.

En resumen: hace un año a Fran le garantizaban un gran contrato por tres años (Sergio Rodríguez está dispuesto a arriesgarse con unas perspectivas económicas bastante inferiores) y la posibilidad de jugar en la mejor liga del mundo. El único riesgo al que se enfrentaba era el del fracaso, algo que no ocurriría a medio plazo (los Magic harían todo lo posible porque su apuesta saliera adelante) y siempre podría regresar a España con vitola NBA y sueldazo acorde, como el de su amigo Raúl López.

Hoy, por el contrario, Fran Vázquez es un nombre devaluado por su mediocre temporada, lejana, al menos, de lo que se esperaba de un lottery pick, cuyo propietario se conforma con no perder dinero y que probablemente deberá bajarse el sueldo si quiere jugar en la élite. Para colmo, en Orlando no olvidan que sus mentiras les llevaron a desperdiciar una elección altísima en el draft.

Ahora, ¿a quién puede pedirle cuentas Fran por los malos consejos?