Se acaban de dar a conocer las etapas del Rally Dakar 2006, con especial énfasis en la parte de aventura que tiene esta carrera sui generis. En esta ocasión, lo que resulta verdaderamente especial es la salida desde Lisboa. Por primera vez, el Rally más famoso del mundo parte desde el país vecino, aunque finaliza donde siempre, al pie del Lago Rosa.

En esta ocasión (como en todas), los organizadores aseguran que harán una apuesta por la aventura y la orientación para devolver el rally a los ideales de su fundador, Thierry Sabine. Por lo visto, esta vez se va a dar más importancia a la navegación y el uso del GPS no resultará decisivo. Me pregunto cómo.

A ver si somos serios. Cualquier parecido entre el primitivo París-Dakar y el actual Rally Dakar es pura coincidencia. Ahora cada equipo lleva una infraestructura similar a la de la escudería Ferrari en un Gran Premio de Fórmula 1. Camiones, mecánicos, ingenieros, médicos, cocineros… todos persiguiendo a los pilotos para conseguir la victoria.

Para evitar las ayudas por medio de GPS, lo mejor es prohibirlo y entregar a cada piloto un plano con la ruta a seguir todas las mañanas en el briefing. El plano y una brújula. Se puede hacer más entretenido si no se señalan los campos de minas, pero esto es opcional.

Es verdad que todos los años se cobra el Dakar alguna víctima, pero volverlo peligroso no quiere decir que sea más aventurero. Podríamos hacer lo mismo en el Rally de Montecarlo, soltando grava en las curvas y apostando francotiradores entre los arbustos, pero eso no lo convertiría en un Rally de Aventura.

Quizá la solución pase por limitar los presupuestos de los equipos, pero entonces dejaría de tener gracia a la hora de recaudar por ingresos publicitarios.