En nuestro país tenemos la manía de encumbrar muy pronto a la gente, en este caso a los deportistas, pero del mismo modo se les baja del altar. Esperemos que en esta ocasión no sea así y lo digo por un muchacho de tan sólo 19 años que maneja eso de la raqueta como pocos a su edad.
Ganó Roland Garros por su fuerza, resistencia y coraje, pero parece que en Wimbledon no son los requisitos imprescindibles. Básicamente el saque y la volea marcan la diferencia en este Gran Slam y precisamente estos rasgos no han sido los puntos fuertes de los españoles por el momento; de hecho, sobre hierba no nos defendemos especialmente bien. Por eso, y aunque Rafael Nadal sea cuarto cabeza de serie, no debemos esperar nada heroico en territorio inglés. Eso no quiere decir que el futuro del mallorquín se vea truncado, todo lo contrario: debe aprender a enfrentarse a los handicaps que se le pongan por delante. ¡Ánimo Rafa!.












