Parece que se ha acabado la carrera deportiva de Rafa Nadal. Nadal cae en la hierba, Nadal naufraga... ¿No se estarán confundiendo con su tío?

Recapitulemos. Este chaval, aparte de tener 19 años, se ha convertido en ganador de Roland Garros (Vale, la tierra siempre se le ha dado bien a los españoles), en la columna vertebral del equipo español de Copa Davis (sería suerte) y en el deportista español (con permiso de Alonso y Pedrosa) con más proyección internacional. ¿Me dejo algo?

Si es que hasta anuncia el Cola-Cao...

Parece que volvemos a disfrutar del sano deporte de la envidia, procurando hundir al que esté más alto, por el mero hecho de verle caer. Personalmente no he visto a nadie (ni a Ferrero, quien ya avisó de que le llegaría la hora del bajón) jugar tan bien y tan joven. Qué poco se premia la excelencia en España. Y encima, el tío es normal, vive con sus padres y se comporta como si tuviera 19 años. Seguro que tiene niños enterrados en el jardín, está pensando alguno.

Cuántos intereses ocultos, envidias mal encubiertas y estupidez se tejen en el periodismo deportivo español. Sobre-cogedor.