Envidín no se había enterado aún de que el torneo había comenzado... y Carlos Moyá ya había sido eliminado del Open de Australia. ¿Para qué perder más tiempo? Este año lo que importa es la Davis.

Me huelo que esta temporada Charly nos volverá a honrar con su interés por disputar la Copa Davis. Sí, esa competición de la que se autodescartó en 1999, meses después de alcanzar el número 1 del mundo, y que volvió a despreciar el año pasado tras haberla conquistado en Sevilla.

En la primera de las ocasiones, el tenista mallorquín hizo mutis, agazapado tras una supuesta lesión, para ahorrarse la engorrosa eliminatoria de permanencia en Nueva Zelanda (el entonces capitán, Manolo Santana, tuvo que echar mano de Joan Balcells ante la espantada general). Permanencia que, por cierto, luego agradecerían a Santana con una elegantísima patada en el culo, pero que hizo posible al año siguiente la histórica victoria en el Sant Jordi, en la que tampoco estuvo un Moyá fuera de forma. Y en su segunda renuncia, Carlos tenía retos más importantes que alcanzar, pero le fallaron los cálculos y su temporada volvió a ser un fracaso.

Ahora que sus objetivos individuales vuelven a flojear, es más que probable que a Moyá vuelva a interesarle la Ensaladera. Pero... ¿y al equipo español? ¿Le interesa Moyá? Si yo fuera presidente de la Federación, un jugador que renuncia no una sino dos veces, renuncia para siempre, para que comprenda que los intereses individuales nunca deben prevalecer frente a los colectivos cuando se trata de defender los colores de tu país. Está muy bonito eso de jugar la Davis cuando te la organizan en casa, en tu superficie, con todo a favor. Lo jod... es viajar a las antípodas con nada que ganar y todo (la categoría) que perder... o sacar adelante una eliminatoria de primera ronda en la encerrona de un indoor rapidísimo y hostil.

Además, todos tranquilos, según el peor periodista deportivo del país y sus esperpénticas teorías numéricas , España puede vivir perfectamente sin Charly. Para él, los factores externos (superficie, público) no cuentan. "Ahora bien, si empezamos en que si se juega en Bielorusia, que en Minsk hace mucho frío, que carece de buenas conexiones aéreas, que allí Mirnyi es un titán, que me duele aquí o que me reservo para allá, apañados vamos." Así se ha atrevido a escribirlo. Increíble, pero cierto. Y subdirector de un diario deportivo, no crean.