Al final va a resultar que el suizo es bueno, muy bueno. Reconozco que no le había visto en persona hasta el MMMM (¿me falta alguna M?), y que juega a otra cosa que no es tenis. Siempre recordaré un globo a la esquina en el partido contra Massu como el paradigma de lo que es el tenis hecho arte. Con una facilidad pasmosa enviaba todas las pelotas a las líneas, tirando ángulos imposibles a la velocidad del rayo.

Y ahora ha ganado el MMMM. Ya que no ha podido ser un español, no se me ocurre nadie mejor.