Eduardo Portela se ha situado a esta semana a la altura del mítico "¡Que los echen de este Mundo!" que dedicó Pedro Barthe a la selección serbia en el Eurobasket de Suecia.

Su insinuación de inhabilitar a Boza Maljkovic si insiste con sus críticas a los árbitros es desafortunada por partida triple. Primero, como presidente de la ACB no puede siquiera insinuar ese tipo de medidas por muy graves que fueran las causas. Segundo, sus palabras sólo contribuyen a hacerle el juego al técnico blanco, que pretende descargar sobre los árbitros su indudable responsabilidad en el fracaso de su equipo. Y tercero, la ACB no puede seguir despejando balones y no solucionar el problema del arbitraje. Los colegiados son lo peor de esta Liga y mientras Portela no meta mano y arregle este cáncer no puede pretender imponer la autoridad a base de expedientes. Esta campaña sale a uno por mes de competición. Y el problema arbitral sigue creciendo.