Una de las primeras lecciones de los periodistas a la hora de incorporarse a un medio consiste en saber qué dice ese medio. Si es una emisora de radio, suelen regalar un pequeño sintonizador portátil para que siempre se escuche esa frecuencia. Si es un periódico, los que cierran se llevan el ejemplar del día a casa y, los que no, lo leen nada más llegar a la redacción.
Esto, que parece una perogrullada, debería aplicar con más rigor en los responsables de ese medio, sobre todo si son subdirectores. Como Juan Mora.
Un pequeño vistazo a la columna de opinión de hoy (31-01-06), nos demuestra dos cosas: que el diario es un proyecto que hay que finalizar y rellenar todos los días y que se puede ser subdirector de un periódico deportivo sin tener ni idea de deporte. De ningún deporte.
La defensa a ultranza de las capacidades de Valentino Rossi (de las que no dudo, y me gustaría que triunfase en la F1) no ha tenido en cuenta un par de detalles: la publicidad gratuita para Ferrari-Marlboro en todo el planeta y en Italia en particular y el propio engañabobos que supone dar un monoplaza distinto a Rossi, más fácil de conducir, más rápido y menos exigente.
Claro que es mucho más "valiente" ir a contracorriente de todos los que saben de F1 y dejarse llevar por la pasión de fan para defender la capacidad de aprendizaje de Rossi como piloto: "Un Ferrari, con todos su equipo de ingenieros, mecánicos y cronometradores, no está ni al alcance de Schumacher todos los días. Aún tendrá mucho que aprender, ¡una barbaridad!, pero si cada vez frena diez metros más tarde de donde lo hizo la última vez habrá un momento en el que sus tiempos mejoren." Toma, y yo. Lástima que no sea tan mediático como el italiano, porque si no, frenando cada vez diez metros más tarde, o me convertía en campeón del mundo de F1 o me estrellaba contra el muro. Como le ha sucedido a Rossi hoy, precisamente. Si no le hubiera hecho caso a Mora y hubiera frenado en la referencia...
Con lo fácil que hubiera sido leer el periódico antes de mandarlo a galeradas (a la rotativa, en realidad, pero me gusta más el concepto de galeradas), como al fin y al cabo es su obligación. Carlos Miquel, el periodista que sigue la Fórmula 1 en el Diario As, que casualmente escribe acerca de lo mismo que su jefe, un tema que ha salido seguro en la reunión de redacción, contradice totalmente la opinión del subdirector. ¿A cuál de los dos haremos caso? ¿Al que sigue cada día la actualidad del Gran Circo o al que opina de todo porque de todo cree saber?
Por supuesto que Rossi acabará en la Fórmula 1. Gracias a la pasta que un patrocinador con muchos (pero muchísimos) posibles ponga para que el italiano sea su imagen pública. ¿Cuántos pilotos hay peleando en las fórmulas inferiores por hacerse un hueco? ¿Cuántos merecen un volante en la máxima categoría y son probadores porque no tienen un padrino que les respalde tanto? ¿El mejor piloto de los viernes, por ejemplo?












