Según me cuentan testigos presenciales, el público estudiantil salió hoy calentito del Madrid Arena. Al parecer, en el último cuarto del derby madrileño no hubo jugadas dudosas sino que todas eran indudablemente favorables al Madrid. Me aseguran, ante mi asombro, que los árbitros llegaron a pitar un roce de la mano de Azofra en la frente de Rakocevic, y que obviaron contínuamente los agarrones de éste para provocar faltas de sus pares, o el uso libre de las manos bajo el tablero del Madrid, o que en esos 10 últimos minutos los blancos recibieron 12 faltas a favor, por ocho de los colegiales.

Me lo cuentan indignados, pero yo no les creo. Quienes me aseguran todo esto son personas cabales, dignas de mi total confianza, pero me temo que por esta vez sus colores les nublan la razón. No puede ser. No es posible que los árbitros favorezcan al Madrid, porque eso nunca ha ocurrido. No me cabe en la cabeza que la ACB tenga interés en que los blancos no se queden de ninguna manera fuera del playoff, porque jamás hemos conocido precedentes de tratos de favor como éste. Y tampoco creo que los de Maljkovic necesitaran de tales ayudas para vencer a sus vecinos, porque su trayectoria de este año demuestra la contrastada solvencia e indudable calidad del equipo madridista.

Los del Estudiantes, que no saben perder.