Como vaticinábamos ayer, los amantes de la podredumbre no han tardado en saltar sobre la pieza. Vestido con piel de cordero, pero carroñero a fin de cuentas. "Afrenta al baloncesto", ja, ja, ja. Habló la reencarnación de Naismith (corre, corre a preguntar a alguien quién es ese).

Se le nota compungido, ¿verdad? No tarda ni cuatro líneas en soltar uno de sus numeritos manipulados, el que más bonito le quedaba para tener razón independientemente de la verdad estadística dictada por medias, modas y desviaciones (todo junto, chato, que si no no vale). ¿Para qué? Siguiendo normas de la casa, no dejes que la verdad te estropee una buena noticia.

Al final, casi acaba diciendo que la decisión de TVE fue acertada porque el Madrid jugó mal. ¡Acabáramos! Antes ciegos que ver mancillado el honor del club al que se debe. Y todos contentos: le sacudimos al baloncesto para seguir justificando los fracasos del jefe, salvamos el honor del Madrid y encima ponemos cara de bueno apostillando lo de la afrenta al baloncesto y a sus seguidores. Como si tu propia existencia no lo fuera constantemente.