Sergio Rodríguez acaba de culminar una brillante ronda de workouts con equipos de la NBA. El nombre de Jorge Garbajosa aparece subrayado en los planes de futuro de los Toronto Raptors. Los Washington Wizards no perderán de vista a Juan Carlos Navarro durante el próximo mundial. En Orlando aún se preguntan por qué Fran Vázquez no se atrevó a cruzar el charco el pasado verano...

Para cualquier español aficionado al baloncesto este contínuo cortejo a nuestros jugadores por parte de la mejor liga del mundo debería suponer un orgullo y un aliciente. El fenómeno Gasol podría multiplicarse hasta or cuatro, y quién sabe si por más cuando si algún día Rudy o Felipe o Miralles se atrevieran también a unirse a Pau y Claderón para hacer las américas. Sería, sin lugar a dudas, el mejor escaparate para el deporte de la canasta, y la mejor y más barata herramienta de marketing que podrían soñar aquellos que son responsables de "la promoción general de esta modalidad deportiva en todo el territorio nacional". Y qué decir del sueño de contemplar una selección española con un quinteto 100% NBA. Debería ser la quimera de quienes ostentan "la representación de España en las actividades y competiciones deportivas de carácter internacional."

¿O no es así? Hace unos días nos encontrábamos sorprendentes palabras de preocupación ante esta exportación (que no fuga) de talentos españoles al baloncesto yankee. Sorprendentes (y sospechosas) por proceder de quién procedían: el presidente de la Federación Española de Baloncesto, el máximo responsable, según la Ley del Deporte, de la promoción del baloncesto en España y de la representación de nuestro país en las competiciones internacionales.

"El problema de las ligas europeas es la identificación. Hay que retener a los talentos." ¿Perdón? ¿Cómo ha dicho? ¿A quién perjudica que Gasol triunfe en la NBA? ¿Al baloncesto español? Si Gasol es All Star será bueno para España y la Selección; y será malo... para la ACB, que pierde una estrella en su espectáculo. Pero ¿por qué le preocupan a la FEB los males de la ACB? ¿Es que la organización de competiciones profesionales es competencia de una Federación? No según la Ley. Entonces, ¿por qué le preocupa a Saez que los españoles jueguen y progresen entre los mejores del mundo?

Si el presidente de la FEB sueña con controlar a su antojo el negocio del baloncesto español, lo que está haciendo es olvidarse de su principal responsabilidad: la promoción. Y cuando su cohorte de periodistas amiguetes señala con el dedo a la ACB como culpable de una más que discutible crisis del basket, lo que están haciendo es prevaricar al eximir a la Federación de su propia responsabilidad.

Un último ejemplo: Zaragoza-Murcia, quinto y definitivo asalto en la Liga LEB para ascender a la máxima categoría. En el partido más atractivo de una competición que se supondría de promoción al ser organizada por la Federación, al menos ocho jugadores, cuatro por bando, eran de dudoso origen nacional: Keys (35 minutos), Vebove (23), Roundy (9) y Farmer (19) por el CAI; Ryan (20), Bown (36), Hughes (32) y Coco por el Polaris. Salta a la vista: maños y murcianos de toda la vida los que acaparaban el protagonismo de sus equipos, ¿no? Debe ser que eso sí favorece la identificación de los aficiones y la evolución de los jugadores nacionales, porque aún no he leído artículo alguo de crítica al respecto por parte del peor periodista deportvo de España. ¿O será que los reproches sólo los guarda para quienes no le cuentan secretitos?