Hace varios días mi admirado Envidín acuñó el acrónimo PPDE (Peor Periodista Deportivo de España) sobre el que aún tengo pendiente extenderme en un post monográfico. No será hoy la ocasión, ya que el PPDE me brinda de buena mañana la oportunidad de extenderme sobre un concepto tan esencial en el deporte como desconocido para él: la ambición.

Aunque esta aclaración debiera sobrar en un blog como éste, reaulta que la ambición es sin duda de un factor indispensable en el terreno deportivo: díganme un gran campeón mundial de cualquier disciplina, la que sea, que no se caracterice por una ambición sin límites. ¿Tienen alguno? Schumacher o Alonso, Federer o Nadal, Rossi o Pedrosa, Powel o Gatling... todos superestrellas, todos ellos coinciden en el "deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama", que define la RAE.

Pues hete ahí que al PPDE le sorprende, extraña y no encuentra "la razón por la que todos nuestros mejores jugadores españoles quieren irse" a la NBA". No lo entiende, claro, porque es incomprensible que gente como Sergio Rodríguez, Garbajosa, Rudy, Navarro, Calderón o Pau quieran competir entre los mejores jugadores del mundo, medirse a las superestrellas y probar si son capaces de triunfar en la liga más poderosa, más exigente y de mayor nivel de todo el planeta. ¿Alguien lo entiende?

¿A quién se le ocurre querer cruzar el charco cuando uno puede vivir tranquilito y acomodado en su país, disfrutando de las ingentes rentas y grandes audiencias que aquí disfruta el baloncesto y de los interminables elogios y parabienes que le dedican periodistas (con perdón) como él? Al fin y al cabo, ¡es tan humano eso buscar una guarida en la que refugiarse, renunciar a crecer, a tener criterio propio para no perder la sopa boba! ¡Para qué va uno a perseguir su desarrollo profesional, o a rebelarse contra el poder establecido poniendo en riesgo la tajadita de todos los meses...! ¿Verdad, Juanito?

Para ser sinceros, no creo que al PPDE se le haya olvidado la importancia de la ambición en cualquier deportista con aspiraciones, por mucho que él ni siquiera haya conocido nunca ese concepto. La aclaración a su bobada del día está en la entrevista con Fernando Bermúdez, presidente del Estudiantes, que ha cometido la herejía de asegurar que prefiere ver a Sergio en la NBA antes que en el Real Madrid. Los periodistas de verdad son capaces de distinguir lo que tienen de proclama populista las palabras del dirigente colegial. Pero el PPDE juega a madridista enojado, papel que por cierto le han impuesto aunque probablemente ni siquiera lo sienta, pero que su ausencia de ambición le impide rechazar. En su cruzada anti-ACB, vuelve a confundir la parte con el todo cuando asegura que "en baloncesto no vamos a ser más grandes por ese servilismo hacia a la NBA. Al revés. La ACB será grande cuanto más poderosos sean sus clubes." ¿Si? Entonces ¿una selección española con ocho o diez jugadores NBA no es buena para el baloncesto nacional? Y encima termina la columna lanzando un recadito a Bermúdez. Si al final es cierto: el que más grita siempre es el que más tiene que esconder.