Lo reconozco, sé que me he hecho esperar. Supongo que no eran precisamente multitudes las que aguardaban mi primer post sobre el Mundobasket, pero lo cierto es que he sucumbido a las vacaciones y la pereza veraniega, y si unimos la modorra estival al temor de que un artículo elogioso pudiera provocar mal fario en la Selección, espero que puedan perdonar que este humilde bloguero no se haya pronunciado hasta hoy sobre la cita de Japón.
Pero ya toca, España ha hecho historia igualando al menos su mejor clasificación en los mundiales, y un servidor no se puede escaquear más. Hay que sentarse frente al teclado y tratar de estrujar alguna reflexión más o menos aguda sobre este equipo que agota superlativos. ¿Alguien recuerda una selección española que exhibiera la grosera superioridad de la España de Gasol y compañía?
Me pongo a buscar un argumento sobre el que centrar el post y me surgen cientos. ¿Qué es lo más destacable de España en este Mundial?
- ¿El imparable arsenal ofensivo que nadie ha sabido frenar aún?
- ¿La asfixiante presión en defensa que provoca, por ejemplo, que los lituanos pierdan hasta 28 balones?
- ¿El liderazgo de Gasol?
- ¿La brillantísima madurez de Calderón?
- ¿El sacrificio de Jiménez, duplicando su esfuerzo cuando creíamos que nadie podía dar más de lo que él aporta?
- ¿Ese Rudy que vuela imparable hacia la NBA?
- ¿O el Garbajosa que sabe pasar malos partidos sin que su equipo lo note?
- ¿El quinteto titular que ya se saben hasta los futboleros, o que los relevos no disminuyan la eficacia del grupo?
Todos estos detalles, y los que se quedan en el tintero, explican lo que está pasando: España está en semifinales y sus rivales la temen. Sí, incluído Estados Unidos, como reflejaba la cara de Krzyzewski en la grada. Y eso que, según dicen, los americanos ya no van de víctimas porque el técnico ha conseguido que las estrellitas NBA actúen como un equipo. Ya era hora, ¿no?
Permítanme que si para algunos eso es un milagro, yo tenga un candidato alternativo a la beatificación: en lugar de 'coach K', me quedo con 'coach P', con 'p' de Pepu. El culpable de todas esas cosas que nos admiran de esta España inconmensurable. Porque equipos muy anotadores los hubo siempre, pero no defendían como nosotros; selecciones prometedoras hemos tenido muchas, pero nunca mostraron esta ambición; a Pau le disfrutamos desde hace algunos años, y también a los juniors de oro, pero es ahora cuando, por fin, llegamos a semifinales, y no precisamente por un golpe de fortuna.
Por desgracia, en los últimos años parecía que cualquiera podía llegar a ser seleccionador de baloncesto... hasta que Pepu nos ha demostrado la diferencia entre ostentar el cargo y ejercerlo. Además, para qué negarlo, es amigo mío. Por si no lo habían notado. ![]()












